miércoles, 4 de febrero de 2026

Piden en Morena “abrir oídos” para perfeccionar la reforma judicial.

 

Piden en Morena “abrir oídos” para perfeccionar la reforma judicial.

Presidenta del Senado, Ana Lilia Rivera, plantea redactarla con mucha seriedad; “es al Estado mexicano”, señala; Xóchitl hace las paces con Marko; alista gira y definirá si forma movimiento; reforma al PJ, su primera causa.

La presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Ana Lilia Rivera, dijo que es necesario “abrir oídos” y redactar con mucha seriedad una reforma judicial que sea útil para la sociedad, por lo que hay condiciones para perfeccionar la iniciativa que envío el Presidente Andrés Manuel López Obrador, en febrero pasado.



“Lo que vamos a hacer con el Poder Judicial no es solamente una reforma constitucional, es una reforma al Estado mexicano”, aseveró en entrevista, luego de la recepción de las constancias de mayoría relativa y de primera minoría de las y los senadores electos para las LXVI y LXVII Legislaturas.

Reiteró que se deben escuchar todas las opiniones que permitan enriquecer la propuesta del Ejecutivo federal, la cual plantea elegir por voto popular a los jueces, magistrados y ministros.

“Estamos en condiciones de escuchar y modificar lo que sea para perfeccionar este, que va a ser seguramente uno de los grandes avances en materia de reforma del Estado, porque lo que vamos a hacer con el Poder Judicial no es solamente una reforma constitucional, es una reforma al Estado Mexicano”, afirmó.

La senadora tlaxcalteca resaltó que ambas cámaras se encargarán de la integración de las convocatorias a los foros de discusión abiertos a académicos, expertos, miembros del Poder Judicial, entre otros.

Por ello, indicó, se va a impulsar un grupo plural, ya que por unanimidad todos los grupos parlamentarios aprobaron que se abran los foros y parlamentos, “entonces será plural y todos tendrán oportunidad de hacer sus propuestas”.

Comentó que en estos días se dará a conocer a los invitados que estarán en los diálogos para analizar la reforma, pero serán “ponentes de todos los puntos de vista y que cuenten con una vasta experiencia académica”.

Remarcó que, además de los foros nacionales que ya se anunciaron, se llevarán a cabo foros locales en todos los estados, para los cuales se convocará a los poderes judiciales locales, a universidades, colegios de abogados, académicos y conocedores del tema.

La primera batalla será contra la reforma judicial”, afirma Xóchitl

La excandidata presidencial de oposición, Xóchitl Gálvez, advirtió que la primera batalla será contra la Reforma Judicial: “Tenemos que abrazar causas y me parece que nuestra primera causa tiene que ser la defensa del Poder Judicial. Sí a una reforma del Poder Judicial, pero no a una reforma hecha desde el odio”.

Ella y el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, limaron ayer asperezas luego del distanciamiento que tuvieron desde la noche del 2 de junio, cuando el líder albiazul le reclamó la llamada telefónica que le hizo a Claudia Sheinbaum para felicitarla por su triunfo en las elecciones.

“Por mi lado se ha cerrado, yo le dije lo que tenía que decirle y él me dijo lo que me tenía que decir. Y bueno, quedamos en siempre poder dialogar en un tono más suave”, dijo Gálvez. “Completamente vuelta a la página y completamente unidos, como debe de ser”, añadió Cortés ante el cuestionamiento de los medios.

Luego de un desayuno privado que tuvieron en la sede nacional panista, la senadora subrayó que acordaron seguir trabajando juntos para construir una mejor oposición, mientras que Cortés Mendoza destacó que coincidieron en la necesidad de cerrar filas ante el embate de Morena en la próxima legislatura desde septiembre, cuando se tiene previsto discutir algunas reformas, entre ellas, la del Poder Judicial, impulsada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador y avalada por la virtual Presidenta electa, Claudia Sheinbaum.

Xóchitl Gálvez aseguró que se requiere construir una oposición que esté a la altura de lo que va a requerir el país: “Fue un buen corte de caja; ver lo que yo vi en campo, donde me daba cuenta de ciertos conflictos. Hay dirigentes que los conozco desde hace 20 años y siento que se deben renovar, en fin, fue una plática sincera y franca, y creo que de aquí en adelante se puede construir una mejor oposición que esté a la altura de lo que se va a requerir”.

Reiteró que va a presentar una iniciativa sobre el tema de traición a la patria, para que el Presidente sí pueda ser considerado “traidor a la patria por meterse en la elección”.

En el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, señaló que al momento no se le puede hacer nada al Presidente por ese tema, y por ello dijo que se va a meter dentro de la ley la intromisión en las elecciones, para que se le pueda juzgar, también por violencia política de género.

Por su parte, el dirigente Marko Cortés mencionó que la reunión fue para reconocer la labor que tuvo Gálvez Ruiz en la contienda, pues aseguró que la competencia no fue pareja debido a la supuesta intromisión del Presidente.

“Propusimos a la mejor candidata de todas las que teníamos; si bien no ganamos, resistimos, pues en el Senado y la Cámara de Diputados vamos a tener números similares a otras elecciones”, destacó.

Sostuvo que el embate que se viene para septiembre “será brutal”, y por ello requiere de una mejor unidad en el Poder Legislativo, para defender al país de las reformas que se pretenden.

El panista señaló que, si el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) confirma el triunfo de Claudia Sheinbaum, “ésta debe gobernar por su cuenta y no recibir órdenes”.

Ambos celebraron que Xóchitl Gálvez arranque un nuevo recorrido por el país, para buscar a los “Xochilovers” que la apoyaron a lo largo de su campaña, pues ella en sus traslados conoció de cerca lo que la gente requiere, así como los partidos. Lo anterior, en el marco del cambio de dirigencia que se avecina en el PAN y que buscará estar más cerca de la gente.

 

martes, 3 de febrero de 2026

Antidemocrática la Iniciativa de Reforma Electoral de la 4T

 

Antidemocrática la Iniciativa de Reforma Electoral de la 4T

 

Inició la discusión en la Cámara de Diputados de la anunciada reforma político-electoral impulsada por el presidente AMLO que pretende modificar radicalmente al Instituto Nacional Electoral (INE) y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), al haberse instalado formalmente las Comisiones Unidas que propondrán una minuta que englobe 104 iniciativas de diferentes fracciones parlamentarias, incluida la del titular del Poder Ejecutivo.

El presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara Baja, Ignacio Mier, informó que la Comisión de Puntos Constitucionales y la Comisión de Reforma Político-Electoral hicieron un ejercicio para agrupar dichas iniciativas en cinco grandes temas, el primero se refiere al régimen político; el segundo, a instituciones electorales; el tercero, al sistema de partidos; el cuarto, a género, inclusión y diversidad; el último, a la justicia electoral. Aunque en el Poder Legislativo se ha dicho que se buscará el consenso, hay antecedentes que son caldo de cultivo para la desconfianza.

La propuesta de AMLO pretende transformar al INE en el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC), disminuir el número de consejeros y que su elección se haga por sufragio popular, igualmente para la integración de la Sala Superior del TEPJF. También busca eliminar el financiamiento a partidos políticos para actividades ordinarias, así como desaparecer a los llamados legisladores plurinominales y hacer más barata la democracia.

En los últimos meses, el consejero presidente del INE, Lorenzo Córdoba Vianello, así como analistas, asociaciones civiles y organismos internacionales, han alertado en diversos foros sobre la pretensión de socavar la autonomía de los órganos electorales, poniendo en riesgo la incipiente democracia en México.

José Woldenberg, expresidente del IFE, consideró que la iniciativa impulsada por la 4T es regresiva y pretende “de nuevo alinear a las autoridades electorales a la voluntad presidencial”, y apuntó que, aunque la propuesta pueda sonar muy democrática al sugerir que los ciudadanos elijan a los consejeros, “lo único que sucedería es que esos consejeros tendrían que entrar en alguna alianza con alguno de los partidos”. Además, acusó a AMLO de querer destruir lo que se ha construido en las últimas décadas en materia electoral y señaló que en México la democracia se ha cimentado en la lucha social para que exista diversidad y eso debe ser preservado.

Por su parte, Lorenzo Córdova advirtió que “estamos viviendo riesgos tanto para la protección y garantía de los derechos como para la recreación de la democracia y sus propias garantías institucionales y procedimentales”. Las descalificaciones, amenazas, asfixia presupuestal, intentos de reforma electoral y cooptación de los órganos electorales son parte de un entramado que sofoca la democracia, afirmó.



Incluso el organismo internacional, la Comisión de Venecia, asevera que el INEC no proporciona garantías suficientes de independencia e imparcialidad y señaló que es imperativo que el nuevo órgano electoral provea, al menos, las mismas garantías de independencia, así como la misma calidad de procesos electorales. “Cambiar un sistema que funciona en general bien y que tiene la confianza de la mayoría de los electores basado en la evolución de la democracia conlleva el riesgo de menoscabar esa confianza”.

A pesar de las advertencias y de las múltiples peticiones, todo indica que ni el Presidente de México, ni la mayoría oficialista en las Cámaras, darán un paso atrás, mientras que la oposición se declara unida en contra de minar al INE. Estamos por ver un férreo debate que puede marcar para siempre, y quizá no de forma positiva, los avances en el sistema democrático mexicano.

Por el bien de México, esperamos que el PRI y su Presidente entiendan el papel crucial que juegan para conservar nuestra democracia, se sumen nuevamente al grupo opositor y detengan esta iniciativa como lo hicieron con la reforma energética.

jueves, 29 de enero de 2026

Mientras me quede algo por hacer, no habré hecho nada

      

El artículo 5º de nuestra Constitución  establece : “A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos. …”  Es un derecho consagrado y que muchos compatriotas no saben como ejercerlo.

El día de hoy estamos enfrentando la peor crisis financiera que ha vivido nuestro país  desde 1932,  según lo dicho por Arturo Herrera Secretario de Hacienda el 29 de agosto de 2020, esto obedece a muchos factores el principal la desaceleración global debido a la pandemia del COVID-19 y en segundo plano la falta de inversión en nuestro país.

Los mexicanos tenemos hambre de crecer, de ser exitosos y de llevar para nuestra persona lo consagrado en la constitución. No obstante no encontramos una salida viable a los problemas inmediatos y el día de hoy mucho menos para iniciar una empresa por pequeña que esta sea.

Nuestra sociedad esta en un momento en el que es prioritario rescatar la capacidad de crecer la economía y también el que regrese de nuevo la movilidad social.

El tema central es cómo hacerlo; lo primero es como sostiene Thomas Pikety entender el valor del equilibrio entre trabajo y capital, y de allí una mejor distribución de la riqueza generada entre ambos.



En nuestra legislación actual tenemos la estructura jurídica para lograr este equilibro, la Ley General de Sociedades Mercantiles establece la Sociedad Cooperativa. Aplicar esta sociedad jurídicamente es la mejor forma de hacer crecer la economía de las familias, y en determinado momento lograr que personas que poseen grandes capitales inviertan en éstas y se convierta en una redistribución del capital de una forma en la que todos los involucrados gocen de los beneficios de esta nueva producción de capital.

Más allá del encuadre jurídico yo lo entiendo como empresas de economía social, estas pueden ir desde productores en pequeñas parcelas que al unirse pueden convertirse en grandes productores y proveer a empresas internacionales, que necesitan de sus insumos para su producción.

También estas empresas de economía social pueden y deben de ser los principales proveedores de los insumos que se consumen en los hogares de las comunidades, logrando un círculo virtuoso de otorgar precios accesibles al consumidor y que parte de la familia de los consumidores sean socios trabajadores en este tipo de empresas.

El tema de economía social es de fondo el futuro de nuestro país y de los mexicanos para poder hacer frente a los grandes retos que vienen en materia económica y social.

Para que este tipo de empresas funcionen es claro que necesitan de asesoría y apoyo de administradores y financieros profesionales que bien pueden aportar sus conocimientos a estas empresas y promover que los hijos de los trabajadores iniciales tengan educación superior para ir tomando el mando de las mismas.

Por otro lado es necesario que sean estas empresas consideradas por las comunidades como una institución y se fortalezcan pensando a un futuro para las nuevas generaciones.

En México estamos ávidos de volver a tener movilidad social y que nuestras familias vivan bien, tenemos necesidad de crecer y poder realizar la actividad productiva que más nos atraiga. El primer paso es comenzar a hacer de los modelos de economía social instituciones que no dependan de la bondad o cada vez más mermada capacidad económica del estado.

Trabajemos por una patria en la que las instituciones sean rectoras de nuestras actividades y no las personas y la voluntad de las mismas, luchemos por mexicanos que vivan en un país más justo y equitativo y que a través de las instituciones nos deje crecer.

jueves, 22 de enero de 2026

Medios terapéuticos de resolución de conflictos: del conflicto jurídico al bienestar humano.


La justicia, muchas veces, no termina cuando se dicta una sentencia. A veces, ahí apenas empieza el trabajo serio: reparar a las personas y, si es posible, recomponer la relación que quedó rota.

He dicho en distintos foros —y lo sostengo— que no todo conflicto se resuelve cuando se emite una resolución, ni toda solución legal es, necesariamente, una solución humana. Puede sonar simple, pero es una idea disruptiva de verdad. Durante décadas, el derecho ha funcionado bajo una lógica lega-centrista: integrar expedientes, fincar responsabilidades, imponer consecuencias, declarar ganadores y vencidos. Ese modelo, claro, sirve en muchos escenarios. Sin embargo, trae un límite que se repite más de lo que admitimos: resuelve el juicio, pero no siempre repara a las personas ni cuida las relaciones que deben seguir existiendo después del fallo.

Ahí es donde vale la pena hablar de medios terapéuticos de resolución de conflictos. Y conviene despejar un malentendido desde el inicio. No estoy proponiendo sustituir el derecho por la psicología, ni convertir a jueces, magistrados o mediadores en terapeutas. Tampoco se trata de una postura paternalista, ni de “suavizar” la ley, ni de renunciar al principio de legalidad. Se trata de algo más sensato y, al mismo tiempo, más exigente: incorporar, de manera consciente, una dimensión que el sistema jurídico suele ignorar, aunque esté presente en cada expediente: el impacto emocional del derecho en la forma en que resolvemos los conflictos.



Desde la justicia terapéutica, he definido a los medios terapéuticos de resolución de conflictos como mecanismos alternativos de resolución de controversias —mediación, conciliación, negociación— diseñados y aplicados con perspectiva terapéutica, de modo que no solo resuelvan el conflicto jurídico, sino que favorezcan el bienestar emocional, la restauración de relaciones y la regeneración de confianza social. Estos mecanismos reconocen el valor del diálogo, la voz de las partes y la construcción colaborativa de soluciones como herramientas para disminuir el daño, prevenir nuevas controversias y fortalecer la cohesión comunitaria. A final de cuentas, no se trata únicamente de qué se resuelve, sino de cómo se resuelve y qué deja el proceso en quienes participan. El conflicto deja de ser una controversia jurídica con ponderación de derechos, y se reconoce como lo que también es: un fenómeno humano complejo, donde conviven normas y emociones, relaciones y percepciones de injusticia, miedos, frustraciones y, muchas veces, historias largas de desgaste con las instituciones.

Visto así, un medio terapéutico no se define por su etiqueta —negociación, mediación, conciliación, justicia restaurativa—, sino por la forma en que se aplica. Un mismo mecanismo puede ser profundamente terapéutico o profundamente dañino, según si escucha o silencia; si empodera o minimiza; si repara o revictimiza; si humaniza o despersonaliza. En el pensamiento jurídico-terapéutico hay una convicción que ya no podemos seguir tratando como “accesoria”: las emociones no son un estorbo para el derecho; son una variable que el derecho no puede seguir ignorando. Las personas no llegan a un conflicto en frío. Llegan abrumadas. Y esas emociones afectan, en la práctica, su capacidad de dialogar, de cumplir acuerdos y de confiar en las instituciones.

Un medio terapéutico suele reconocerse por rasgos concretos. Primero, pone a la persona en el centro: el proceso no gira solo alrededor de la norma, sino alrededor de quienes fueron afectados por ella; la dignidad deja de ser retórica y se vuelve criterio de operación. Segundo, gestiona conscientemente el impacto emocional del procedimiento: se evita el lenguaje agresivo, los tiempos excesivos, la exposición pública injustificada y esas dinámicas que, en vez de resolver, hunden más a las personas en el conflicto. Tercero, promueve la participación activa y corresponsable: las personas dejan de ser objetos del trámite y se convierten en sujetos que construyen la solución. Cuarto, tiene orientación restaurativa y prospectiva: no se queda atascado en el pasado buscando culpables; mira hacia adelante para reconstruir relaciones, prevenir reincidencias y restablecer equilibrios. Quinto, se mide por efectividad: una solución terapéutica no es “la más amable” ni “la más dura”; es la que realmente funciona y se cumple.

Vale insistir en algo que suele perderse entre etiquetas: la perspectiva terapéutica no depende del método en sí, sino de cómo se utiliza cada método. En la negociación, por ejemplo, el enfoque terapéutico aparece cuando se abandona la lógica estrictamente posicional y se trabaja desde intereses reales y necesidades subyacentes. Una negociación terapéutica no busca únicamente maximizar beneficios o minimizar pérdidas; busca reducir tensiones, evitar que el conflicto escale y permitir que las partes recuperen control sobre lo que les está pasando. Cuando esa visión permea, la negociación deja de ser una pulseada de poder y se vuelve un espacio de autorregulación.

En la mediación, el carácter terapéutico se vuelve todavía más visible. La mediación se convierte en medio terapéutico cuando el proceso no se limita a producir un convenio, sino que cuida el impacto emocional de la comunicación, valida a las partes sin juzgarlas y facilita la reconstrucción del diálogo. Muchas veces el conflicto no es meramente jurídico; es relacional. Y cuando esa dimensión se ignora, el acuerdo puede ser frágil o meramente formal. Lo terapéutico aquí no está en “resolver rápido”, sino en resolver de forma que no deje nuevas heridas. Eso sí: se requiere técnica, sensibilidad y una ética de trato que no puede improvisarse.

En realidad, todo proceso puede —y debe— tener una vocación terapéutica, no solo los MASC. Incluso los procedimientos jurisdiccionales tradicionales pueden operar como medios terapéuticos si se aplican con sensibilidad, proporcionalidad y enfoque humano. Al mismo tiempo, conviene decirlo sin romanticismos: los medios terapéuticos no sustituyen lo tradicional, lo resignifican. Introducen una lógica distinta: resolver el conflicto sin dañar a la persona. Y en sociedades cada vez más estresadas y emocionalmente fatigadas, esto no es un lujo conceptual; es una necesidad práctica urgente.

Con esa base, paso a lo que denomino convenios terapéuticos en mediación, quizá una de las expresiones más concretas y potentes de la justicia terapéutica aplicada. Un convenio terapéutico no es un convenio tradicional. No se limita a obligaciones legales, responsabilidades, consecuencias jurídicas, plazos o conductas externas. Es un acuerdo que, además, incorpora compromisos orientados al bienestar emocional, al cambio conductual y a atender las causas profundas del conflicto. Puede definirse como el acuerdo alcanzado en mediación que, además de resolver el conflicto jurídico, incorpora un enfoque terapéutico en su redacción y contenido. No solo busca eficacia y cumplimiento; también procura reconocimiento mutuo, restauración de relaciones, promoción de la dignidad y fortalecimiento de la resiliencia comunitaria. Su valor radica en algo fino, pero decisivo: cada cláusula se construye con sensibilidad frente al impacto emocional de los compromisos asumidos, buscando acuerdos claros, sostenibles y sanadores que prevengan nuevas disputas y refuercen la confianza en el sistema de justicia.

La clave, en buena medida, está en la voluntariedad consciente. A diferencia de las medidas coercitivas, el convenio terapéutico nace del diálogo. Las partes no solo “aceptan” el contenido: lo comprenden, lo resignifican y lo asumen como propio. Eso suele mejorar la eficacia porque la adhesión y el cumplimiento se optimizan cuando una persona entiende por qué un compromiso es necesario y cómo se conecta con su propia historia de conflicto.

Un convenio terapéutico puede incluir procesos de atención psicológica, manejo de emociones, tratamientos en salud mental, programas reeducativos, acompañamiento terapéutico o intervenciones psicosociales específicas. Pero hay que subrayarlo con claridad: el mediador no asigna tratamientos. Su función es facilitar el diálogo, explorar opciones y ayudar a que las partes identifiquen qué apoyos podrían contribuir a una solución más profunda y duradera. El convenio no busca castigar, busca interrumpir dinámicas dañinas. No pretende humillar; busca responsabilizar. No pretende imponer; busca comprometer. Suena sencillo, pero cambia todo.

Desde una perspectiva institucional, esto implica un giro en el ejercicio del poder público: reconocer que no toda intervención eficaz es coercitiva y que, en muchos casos, la intervención temprana, dialogada y terapéutica resulta más eficiente que la sanción tardía. La mediación, entendida así, se vuelve un espacio de encuentro entre el derecho y la condición humana: no diluye la norma, la vuelve vivible. No debilita al Estado; lo fortalece al generar soluciones legítimas y sostenibles. Y en términos de bienestar público, esto es oro puro: instituciones capaces de resolver sin destruir tejido social.

Ahora bien, ¿qué características debería tener, en redacción y en cláusulas, un convenio de mediación con perspectiva de justicia terapéutica? Comparto una lista, pensada para ser útil en la práctica:

  1. Lenguaje claro, comprensible y no adversarial; sin tecnicismos innecesarios ni fórmulas agresivas.
  2. Redacción positiva y orientada a la acción: “se compromete a…” en lugar de “queda obligado bajo apercibimiento de…”.
  3. Ausencia de juicios de valor o estigmas: no etiquetar, no moralizar, no diagnosticar.
  4. Reconocimiento explícito de la voluntariedad y del consentimiento informado.
  5. Coherencia entre conflicto y compromisos: que cada cláusula “haga sentido” con la historia del caso.
  6. Tono restaurativo y prospectivo: mirar al futuro, a la prevención y a la no repetición.
  7. Lenguaje de corresponsabilidad, cuando sea posible: compromisos compartidos, no un “culpable oficial”.
  8. Cláusula de contexto terapéutico: dejar constancia de que se celebra en mediación con enfoque de justicia terapéutica.
  9. Objetivo terapéutico del acuerdo: reducción del conflicto, mejora de comunicación, prevención, bienestar emocional, etc.
  10. Proporcionalidad y razonabilidad: compromisos realistas y alcanzables.
  11. Flexibilidad y posibilidad de ajuste: revisión por evolución del proceso o circunstancias justificadas.
  12. Respeto absoluto a la dignidad y a los derechos humanos: nada invasivo, nada impuesto sin consentimiento.
  13. Compromisos terapéuticos expresos y claros, sin ambigüedades.
  14. No prescripción clínica: el convenio puede comprometer a evaluación o acompañamiento, pero no imponer diagnósticos ni tratamientos específicos.
  15. Énfasis en adherencia voluntaria: el motor es la comprensión, no la amenaza.
  16. Seguimiento razonable: acompañamiento sin vigilancia invasiva.
  17. Confidencialidad y privacidad reforzadas: lo terapéutico no debe convertirse en material probatorio fuera del acuerdo.
  18. No revictimización: evitar cláusulas que expongan o reabran el conflicto sin necesidad.
  19. Apoyo institucional o comunitario, cuando proceda, como red de sostén, no como control.
  20. Validez jurídica clara y compatible con el orden público.
  21. Cumplimiento progresivo: reconocer que los procesos terapéuticos no son instantáneos.
  22. Respuesta al incumplimiento no punitiva en primera instancia: revisión, diálogo, re-mediación antes que sanción.
  23. Reafirmación final del compromiso personal y corresponsable.
  24. Lenguaje final de dignificación y empoderamiento: que suene a paso adelante, no a sentencia.

No buscamos que la mediación se convierta en terapia. Sin embargo, el proceso puede ser profundamente terapéutico, y los convenios terapéuticos son una prueba concreta de que el derecho puede sanar sin dejar de ser derecho. Cuando el sistema jurídico se atreve a mirar a las personas completas —no solo a sus expedientes—, el conflicto deja de ser únicamente una amenaza y se vuelve una oportunidad de transformación. Ese, a mi juicio, es el sentido real de los medios terapéuticos de resolución de conflictos y de los convenios terapéuticos en mediación: un derecho contemporáneo que no se conforma con cerrar casos, sino que aspira, con sobriedad y técnica, a mejorar vidas.

En tiempos de polarización y fatiga institucional, el enfoque terapéutico no es una moda. Es una vía para recuperar legitimidad, reducir reincidencias y construir cumplimiento voluntario. La pregunta ya no es si el derecho puede permitirse ser terapéutico; la pregunta es cuánto daño social nos cuesta seguir fingiendo que no hace falta.

miércoles, 21 de enero de 2026

México, uno de los países con más ciberataques en Latinoamérica: la tecnología segura como eje de protección de datos.

México, uno de los países con más ciberataques en Latinoamérica: la tecnología segura como eje de protección de datos.

En el marco del Día de la Protección de Datos celebrado el próximo 28 de enero, México enfrenta uno de los escenarios más complejos en materia de ciberseguridad en la región. Información del Centro Nacional de Respuesta a Incidentes Cibernéticos (CERT-MX), en conjunto con reportes del Programa de Ciberseguridad de la Organización de los Estados Americanos (OEA), posiciona al país de forma recurrente entre los más afectados por incidentes y tentativas de ciberataques en Latinoamérica, particularmente aquellos relacionados con robo de información, accesos no autorizados y vulneración de sistemas corporativos.

Los análisis regionales elaborados por la OEA y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierten que México concentra una proporción significativa de los eventos de ciberseguridad reportados en América Latina, impulsados por la acelerada digitalización de procesos, la adopción de servicios en la nube y el creciente uso de datos sensibles por parte de organizaciones públicas y privadas. En este contexto, las firmas profesionales y corporativas se han convertido en objetivos estratégicos debido al valor crítico de la información que administran.



De acuerdo a Maximiliano Amor, BU Director de LemonTech, este entorno obliga a las organizaciones a replantear su estrategia tecnológica con un enfoque preventivo. “La protección de datos ya no es solo un tema de cumplimiento normativo, es un componente central de la continuidad operativa y de la confianza que las firmas construyen con sus clientes”, explica.

De cara a 2026, Amor identifica cinco desafíos principales para las firmas mexicanas: el aumento en la sofisticación de los ciberataques, la escasez de talento especializado en ciberseguridad, la integración segura de la inteligencia artificial, el cumplimiento de la normativa en protección de datos personales y el fortalecimiento de una cultura organizacional de ciberseguridad, alineada con estándares internacionales y buenas prácticas.

En cuanto al nivel de madurez tecnológica, evaluaciones del BID y la OEA ubican a México entre los países con mayor adopción digital en la región, aunque con brechas relevantes entre grandes organizaciones y firmas medianas.

Estos estudios también señalan que la mayoría de las empresas mexicanas reconoce la necesidad de fortalecer sus capacidades de protección de datos y ciberseguridad frente al incremento de incidentes y a una mayor supervisión regulatoria por parte de autoridades como el INAI.

Soluciones tecnológicas para firmas

Desde el ámbito tecnológico, LemonTech contribuye al fortalecimiento de las firmas mediante soluciones enfocadas en la gestión segura de la información, la trazabilidad de procesos y la gobernanza de datos, bajo estándares internacionales de seguridad.

La compañía cuenta con la certificación ISO/IEC 27001, norma reconocida a nivel global para la gestión de la seguridad de la información, lo que implica la aplicación de controles rigurosos para la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los datos que se administran en sus plataformas.

“El valor de la tecnología está en su correcta implementación y en la disciplina con la que se gestiona la información. En ese sentido, el factor de éxito no radica únicamente en la adopción de herramientas digitales, sino en su alineación con la estrategia del negocio, políticas claras de acceso, capacitación continua y una visión integral de protección de datos”, señala Amor.

En el uso de inteligencia artificial, LemonTech se basa en principios de seguridad y privacidad desde el diseño. Esto implica limitar la exposición de datos sensibles, establecer controles estrictos de acceso y evitar el uso indiscriminado de información confidencial, permitiendo que la IA funcione como un habilitador de eficiencia sin comprometer la protección de los datos.

En el Día de la Protección de Datos 2026, el panorama mexicano refuerza un mensaje clave: en uno de los países más atacados de Latinoamérica, la seguridad de la información es un activo estratégico. La combinación de tecnología certificada, procesos sólidos y una cultura organizacional orientada a la prevención será determinante para enfrentar los desafíos del entorno digital actual.

martes, 13 de enero de 2026

Xtrategia Group inicia el 2026 con un plan intensivo de expansión y anuncia operaciones en Chile, Argentina y Europa del Este


Xtrategia Group, firma especializada en consultoría estratégica para el sector legal en Latinoamérica, inicia el 2026 con un ambicioso plan de expansión internacional, anunciando el inicio de operaciones en Chile, Argentina y Europa del Este, como parte de su estrategia de consolidación regional y proyección global.

Esta expansión responde a la creciente demanda de servicios especializados en gestión, gobernanza, talento, marketing legal y transformación del sector, en un contexto donde las firmas de abogados, gerencias legales y empresas Legaltech enfrentan desafíos cada vez más complejos y competitivos.

Europa del Este: foco en Management, Gobernanza y Legaltech

Como parte de su ingreso a Europa del Este, Felipe Mohando se incorpora como socio de Xtrategia Group, liderando los servicios de Management y Gobernanza para firmas corporativas líderes en Latinoamérica, así como el desarrollo de iniciativas de Knowledge Management.

Felipe cuenta con una sólida trayectoria como ex consultor en PwC, donde participó en proyectos de transformación organizacional, gobierno corporativo, eficiencia operativa y gestión del conocimiento, trabajando con compañías multinacionales y firmas profesionales de alto nivel. Desde Europa del Este, también brindará consultoría estratégica a empresas Legaltech con interés en expandir sus operaciones en Latinoamérica, conectando innovación, mercado y estructura organizacional.



“Xtrategia Group representa una plataforma única para conectar las mejores prácticas de management y gobernanza con la realidad del sector legal latinoamericano. Me entusiasma aportar una visión global, estructurada y orientada a resultados, tanto para firmas legales como para empresas Legaltech que buscan escalar en la región”, señaló Felipe Mohando, socio de Xtrategia Group.

Chile: fortalecimiento del posicionamiento y marketing legal

En el mercado chileno, Verónica Laymuns se suma como socia de Xtrategia Group, aportando su amplia experiencia como ex Directora de Marketing de CMS Carey & Allende, una de las firmas líderes del país.

Verónica ha liderado el diseño e implementación de planes personalizados de posicionamiento de marca, estrategias de generación de oportunidades comerciales, desarrollo de propuestas de valor y gestión de reputación institucional, trabajando de manera directa con socios, áreas legales y equipos comerciales.

“Hoy las firmas de abogados necesitan mucho más que visibilidad: requieren estrategia, coherencia y una propuesta de valor clara. Xtrategia Group tiene una mirada integral del negocio legal, y me motiva ser parte de un equipo que entiende el marketing como una herramienta estratégica para el crecimiento sostenible”, comentó Verónica Laymuns, socia de Xtrategia Group en Chile.

Argentina: alianza estratégica con Abogados.com.ar

Para el mercado argentino, Xtrategia Group ha firmado un acuerdo de representación comercial exclusiva y colaboración estratégica con Abogados.com.ar, uno de los principales medios y plataformas especializadas del sector legal en Argentina y la región LATAM.

Bajo este acuerdo, ambas organizaciones desarrollarán de manera conjunta actividades, contenidos, eventos e iniciativas estratégicas dirigidas a firmas de abogados y organizaciones del ecosistema legal argentino, promoviendo la innovación, la profesionalización y el intercambio de conocimiento en el sector.

“Esta alianza con Xtrategia Group nos permite potenciar nuestro rol como plataforma de referencia del sector legal argentino, generando espacios de reflexión, formación y conexión con una mirada regional y estratégica. Creemos firmemente en el valor de estas sinergias para acompañar la evolución del mercado legal”, señaló Agustín Negre, representante de Abogados.com.ar.

Una expansión alineada a un propósito regional

Con esta nueva etapa de crecimiento, Xtrategia Group refuerza su presencia internacional y consolida una red de socios estratégicos que comparten una visión común: transformar el sector legal desde la gestión, la estrategia y el talento.

lunes, 12 de enero de 2026

El (futuro) constitucionalismo de la transformación

El (futuro) constitucionalismo de la transformación

El régimen de la transición tuvo su doctrina constitucional, que bebía en las fuentes tanto del Neoconstitucionalismo como del Constitucionalismo Neoliberal. Son dos corrientes distintas que confluyeron beneficiando a un mismo proyecto, y debe ponerse cuidado en no suponer que quien se adscribía a una pertenecía en automático a la otra.

El Neoconstitucionalismo aportó un renovado interés por los derechos humanos, potenció a los tribunales como últimos intérpretes de la Constitución, así como la necesidad de constituir una democracia liberal sólida.



El Constitucionalismo Neoliberal ponderó los derechos individuales por encima de los colectivos, la desregulación del mercado, el desmantelamiento del ejido y la primacía de los acuerdos comerciales, así como un intento (falso e imposible) de vaciar al derecho de contenido ideológico.

Ambas posturas se expresaron en leyes y reformas constitucionales. Pero más aún, lo hicieron en libros, congresos, comentarios, ensayos, programas de estudios, criterios para otorgar premios y becas.

Así, crearon un corpus, una academia, una doctrina que sostuvo, desarrolló y nutrió el sistema de valores del régimen de la transición. Un conjunto de principios, explicaciones, etc., que mientras se vinculaban exitosamente con las corrientes occidentales del pensamiento jurídico, sirvieron también para desmontar el derecho del sistema político mexicano anterior a la transición.

Pero en 2018 llegó la llamada “Cuarta Transformación”, y puso manos a la obra para cambiar tanto el régimen político como el jurídico.

Claro, la primera labor de sus juristas fue usar la piqueta para desmontar el edificio jurídico mediante reformas constitucionales y nuevas leyes; pero a la vez, usar la cuchara de albañil para levantar los cimientos y muros de carga de la nueva construcción jurídica.

No había tiempo para teorizar. Si acaso, para enfrascarse en algún debate ocasional.

Tanto el Neoconstitucionalismo como el Constitucionalismo Neoliberal tienen sus campeonas/es. Se trata de posturas bien asentadas, que cuentan con mecanismos de reproducción muy efectivos.

¿Y enfrente? ¿El régimen de la transformación necesita su propia doctrina constitucional?

La necesita si quiere perdurar exitosamente.

Una doctrina constitucional a su medida le permitirá, como sucedió con el régimen de la transición, contar con un conjunto de ideas y expositores que la expliquen, estudien, con afán de mejora, así como de corrección. No se trata de detener las reformas formales, sino de reforzarlas con una academia que comparta sus valores.

Ojo: no digo que deba ser una academia de Estado o un pensamiento único, solo sostengo que su existencia es una necesidad para lograr permanencia a futuro.

Ahora, ¿cuáles son los temas que deben ocupar a ese constitucionalismo transformador? Apunto algunos:

  1. Una crítica del pensamiento tradicional del constitucionalismo madisoniano en México. Este es, de la creencia de que los seres humanos somos egoístas y que, por tanto, el poder debe dividirse para confrontar la maldad y el egoísmo de los políticos que ocupen los altos cargos. Esa convicción es la base del todo el constitucionalismo liberal norteamericano, que tanto nos influyó desde el siglo XIX.
  • El rescate de los constitucionalismo mexicanos alternativos, que pasa por el pensamiento social de Ignacio Ramírez, las ideas de los oaxaqueños Flores Magón, así como el derecho revolucionario zapatista y los planteamientos del neozapatismo y las propuestas constitucionales del movimiento Yo soy 132. Desde luego, rescatando a la gran olvidada: la Soberana Convención de Aguascalientes de 1914.
  • La articulación coherente y sistemática, en lo posible, de corrientes como el feminismo jurídico, los derechos indígenas y afromexicanos, las reivindicaciones de la comunidad de la diversidad sexual, así como el amplio y rico pensamiento decolonial.
  • El planteamiento de una división de poderes para el siglo XXI mexicano, que por un lado sea capaz de sostener la posibilidad de que los poderes políticos puedan compartir un proyecto común sin abdicar de sus funciones propias; pero que también muestre la necesidad de regular y contener los poderes económicos y mediáticos. Sobre todo, que sea capaz de limitar mediante un esfuerzo coordinado internacional, al poder Tecnofeudal, el nuevo Señor Oscuro.
  • La imaginación suficiente para construir una justicia constitucional que, a la vez, renuncie a su aparente esencia contramayoritaria, conservando la función protectora de los derechos colectivos e individuales, que no descanse toda en los tribunales, pero que no abdique de la razón jurídica en beneficio exclusivo de los fines políticos. Que asuma la paradoja de que el derecho es política, pero no sólo política.
  • La conciencia de que la Constitución no es siempre un punto de acuerdo, sino un espacio de debate, de batalla, tanto para establecer su texto como para fijar su contenido mediante la interpretación (no sólo judicial).

Lograr lo anterior requiere abrirse a los pensamientos jurídicos no hegemónicos, desde las Epistemologías del Sur hasta los Critical Legal Studies, entre otros. Y algo más importante: asumir que el constitucionalismo es ideología, doctrina, teoría; pero antes que nada, una práctica social. 

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