Cómo se está preparando a los
futuros abogados penalistas
“A raíz de la reforma a la
Constitución de 2008, en México el proceso penal es de corte acusatorio. De ahí
las preguntas ¿Cómo están preparando las Universidades del país a los
estudiantes de Derecho penal y procesal penal? Y ¿Cómo se les debe preparar a los
futuros litigantes en Derecho penal y procesal penal en México?”
Se estima según el Centro de
Estudios sobre la Enseñanza y Aprendizaje del Derecho, en el país existen
alrededor de 1700 escuelas de Derecho, el incremento de las universidades que
cuentan con la carrera de Derecho ha aumentado en un cien por ciento a partir
del año 2000. Más del 90 por ciento de estas universidades son privadas. El
problema radica en que los planes de estudio son diversos, las metodologías de
enseñanza y aprendizaje de igual manera son diversas, en la gran mayoría de las
universidades de Derecho se sigue enseñando mediante la cátedra magistral
(Gonzales, 2011), los planes de estudios no son actualizados, los perfiles de
egreso si bien en la mayoría son idénticos no cuentan con los mismos objetivos.

Según CEEAD, en México se
sigue enseñando el Derecho, mediante el paradigma clásico, es decir las clases
son total o preponderantemente clases magistrales. Los alumnos escuchan durante
horas al docente de manera pasiva. Por lo que, a los futuros abogados
penalistas se les está preparando de manera teórica, en ese sentido el futuro
abogado o litigante en materia penal, cuando se enfrente a la realidad, no
contará con las competencias necesarias para desenvolverse en un sistema
acusatorio y oral, en donde los actos procesales son mediante audiencia.
Contreras (2015), refiere que las universidades de Derecho siguen empleando el
método de clase magistral, como único método de enseñanza, que en lo que
respecta a la enseñanza y aprendizaje del sistema penal acusatorio, no hay
excepciones se sigue el mismo camino.
Coinciden diversos autores que la
forma en que se enseña el Derecho es mediante el paradigma tradicional
conductual, este tipo de enseñanza aleja de la realidad profesional a los
estudiantes de Derecho, pues privilegia la memorización. La teoría debe enseñarse,
es muy importante porque crea personas capaces de tener su propio criterio
respecto a las diversas teorías del delito que existen, no obstante, el sistema
penal acusatorio, requiere que el estudiante sea competente en litigación oral.
La sola comprensión de teorías o explicaciones de cómo son las audiencias en un
sistema penal acusatorio, no permiten que los futuros abogados o litigantes
cuenten con técnicas de litigación oral: saber interrogar, contrainterrogar,
refutar lo que su contrario dice o argumentar el Derecho o desenvolverse en una
audiencia de juicio oral.
De ahí que tenemos que cambiar la
enseñanza aprendizaje de los futuros litigantes penalistas.
Los abogados penalistas deben
contar con competencias en litigación oral, saber preparar sus casos, saber
preparar su teoría del delito y del caso, saber estrategias para persuadir al
juez y a los intervinientes.
Como refiere Duce al futbolista
no se le prepara de manera teórica para jugar futbol, sino que se le lleva al
campo de futbol, para que practique las reglas del futbol, para que aprenda a
manejar el balón.
Lo mismo debe ocurrir con los
abogados penalistas se les debe lanzar al campo a prepararse, claro mediante
una ponderación de teoría y práctica.
Duce, 2008, “por estos días y
desde hace algún tiempo, [En Chile] se ha venido instalando la idea en la
enseñanza del Derecho de que no sólo se debe conocer la teoría (procesal
penal), también es necesario entrenar las habilidades de litigación) [competencia]”
continua diciendo “ un jurista que no sabe litigación -litigante, juez o
profesor de Derecho- simplemente elabora teorías abstractas, intelectuales, que
no responden a la realidad, a los problemas y a los valores para los que dichas
normas fueron diseñadas”.
A los futuros litigantes
penalistas, que ocuparan los cargos de ministerios públicos, jueces,
defensores, y asesores jurídicos, se les debe preparar bajo el paradigma
constructivismo basado en competencias.
Los alumnos deben obtener
competencias en litigación oral como saber interrogar, contrainterrogar,
refutar lo que su contrario dice o saber argumentar el Derecho.
Para esto, se deben tomar en
cuenta diversas estrategias de enseñanza y aprendizaje en su formación y no
sólo el enfoque de la clase magistral.
Los alumnos deben trabajar las
materias procesales, principalmente procesal penal mediante la enseñanza de
casos, el método del problema, los juegos de roles, análisis de vídeos de
audiencias y sobre todo trabajar con los simulacros.
El trabajar con el método del
caso permite que los alumnos se empiecen a enfrentar con la realidad, con
problemas que enfrentaran en su práctica profesional, en ese sentido, éstos
contaran con las competencias para saber resolver los problemas jurídicos que
afronten como litigante, pues abran creado herramientas que aplicaran al
resolver sus asuntos.
El método del problema permite a
los estudiantes resolver problemas, que ellos no conocen o conocen muy poco,
por lo que tienen que investigar la forma en que pueden resolver ese problema,
este tipo de estrategia de enseñanza y aprendizaje permite que el alumno
investigue temas, actividades, permite que trabajen en equipo, los motiva a
solucionar el problema, pero sobre todo hacen al alumno activo, y no un alumno
pasivo que sólo escucha al docente, sin intervenir activamente en su
aprendizaje.
Es importante destacar la
importancia de los simulacros como una estrategia de enseñanza y aprendizaje,
considero que ésta es una de las mejores herramientas para enseñar a litigar a
los estudiantes.
Los simulacros deben realizarse
mediante una metodología que permita obtener su mayor potencial, se sugiere los
siguientes pasos:
- Conciencia de las reglas del
simulacro;
- El docente debe entregar de
manera anticipada el caso a trabajar;
-Se practique individualmente
cada rol;
-Conocimientos previos sobre
teoría del delito, causas de justificación y sobre el procesal penal
Este tipo de estrategias se deben
acompañar de clases magistrales, lecturas para comprender la parte teórica.
Lo importante es que el alumno
adquiera tanto competencia cognitivas como el saber; pero que también adquiera
competencia de saber hacer y del saber ser.
Esto permitirá formar mejores
abogados penalistas, lo que contribuirá de manera significativa a nuestra
sociedad, no olvidemos que en materia penal están en juego bienes jurídicos de
primordial importancia tanto de la víctima, ofendido como del imputado.
Se considera que un enfoque
basado en competencias es mejor que el enfoque tradicional para la enseñanza y
aprendizaje del sistema procesal penal acusatorio, debido a que el método
tradicional privilegia la memorización, permite la pasividad en los alumnos, y
por el contrario un enfoque basado en competencias, permite que el alumno a
lado de obtener conocimientos adquiera habilidades, destrezas y recursos que
puede utilizar para resolver problemas en su entorno, luego, en el sistema
procesal penal donde las audiencias son realizadas de manera oral, mediante la
contradicción e inmediación, se requiere alumnos que tengan habilidades,
destrezas y los conocimientos para llevar a cabo una audiencia y no se requiere
alumnos que cuenten con conocimientos de manera memorística, sin saber
habilidades y destrezas necesarias, es decir, que no cuenten con los recursos
que se requieren para desenvolverse en el sistema procesal penal acusatorio.