Pionera en
la legalización del aborto, la CDMX encabeza lista con más investigaciones
penales
Pese a los
avances legales, en México se han iniciado más de siete mil 500 investigaciones
por el delito de aborto en la última década. Organizaciones exigen su
despenalización total, tratándolo como un tema de salud y no como un crimen.
CIUDAD DE
MÉXICO (Proceso).– Pese a las reformas en 22 entidades federativas y el
fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en 2021 que
significaron avances legales para permitir la interrupción del embarazo
voluntario, en México en los últimos 10 años se han iniciado siete mil 511
carpetas de investigación por el delito de aborto, de acuerdo con cifras
del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
En el contexto
del Día de Acción Global por el Aborto Legal y Seguro, que se conmemora cada 28
de septiembre, organizaciones de la sociedad civil, entre ellas, Salvemos Miles
de Vidas México, solicitan que el aborto se trate “como un tema de salud y no un
delito”.
Por ello
exigen la derogación del delito de aborto voluntario de los códigos penales
tanto en la Ciudad de México como en el resto del país.
De acuerdo con
la organización, el aborto es el “único servicio de salud tipificado como
delito dentro de todos los códigos penales, incluso en entidades federativas
donde la interrupción voluntaria del embarazo está permitida bajo ciertos
límites gestacionales y condiciones”.
También
destaca lo dicho por la Organización Mundial de la Salud (OMS): “La
criminalización no reduce el número de abortos; por el contrario, incrementa la
mortalidad y morbilidad materna y limita la capacitación del personal de salud
para que los procedimientos se realicen de manera segura, oportuna y con un
trato digno, libre de estigma”.
CDMX,
pionera pero con barreras
Datos del
Secretariado indican que, aunque la CDMX fue pionera en 2007 al aprobar la
Interrupción Legal del Embarazo (ILE), entre 2015 y agosto de 2025 la Fiscalía
abrió mil 471 carpetas de investigación por aborto. Peor: entre 2015 y 2024 el
número de éstas creció 42.7 por ciento.
Con base en
esos datos, la organización Salvemos Miles de Vidas México, aclara que la
Ciudad de México es un “caso emblemático en materia de derechos reproductivos”,
pero sólo despenalizó el aborto hasta las 12 semanas de gestación y aún lo
tiene tipificado como delito en su Código Penal.
Este desfase
entre la legislación sanitaria y la penal tiene consecuencias concretas: en
2025 la capital está en el primer lugar nacional con 146 investigaciones
penales por aborto.
La
organización explica que la iniciativa para derogar el delito de aborto en la
CDMX se sustenta en sentencias “clave” de la SCJN:
·
2018: se reconoció el acceso a servicios de
interrupción voluntaria del embarazo como un derecho para las víctimas de
violación sexual.
·
2021: se declaró inconstitucional criminalizar a
mujeres y personas gestantes que interrumpen su embarazo y al personal de salud
y asistentes.
·
2023 se ordenó al Congreso eliminar el aborto
del Código Penal Federal.
Sin embargo,
subraya, el avance en el país es “profundamente desigual”: ocho estados aún no
acatan las órdenes de la Corte y todos los códigos penales estatales siguen
tipificando el aborto como delito y generan “un mapa fragmentado de derechos
fundamentales y barreras de acceso que ponen en riesgo la salud y vida de
niñas, mujeres y personas gestantes”.
Miedo a la
criminalización
A decir de
Sandra Karina Gaspar Martínez, médica ginecobstetra en la Ciudad de México y el
Estado de México e integrante de Salvemos Miles de Vidas México, “incluir la
interrupción legal del embarazo en el Código Penal fue un error histórico. Los
legisladores deben comprender que los servicios de salud no pueden ser
regulados como crímenes”.
En conferencia
de prensa el 25 de septiembre último, aseguró que, aunque el aborto ya se
despenalizó en algunos lugares, aún existien barreras “por el miedo que
enfrentamos, tanto el personal médico como las personas que requieren el
procedimiento, a ser investigadas y criminalizadas”.
Blanca Estela
Kempis Robles, cirujana y partera, especialista en salud sexual en Morelos,
afirma:
Por más de
30 años he visto de cerca las consecuencias de criminalizar el aborto. Se ha
comprobado una y otra vez que prohibir el aborto sólo lleva a procedimientos
peligrosos que obligan a las mujeres a arriesgar su vida y muchas veces llegan
al hospital con hemorragias, con daños irreversibles. Además, regular el aborto
como un delito nos mantiene con miedo de hacer nuestro trabajo
Guadalupe
Monserrat Cárdenas Cruz, psicóloga de Michoacán, donde el aborto fue
despenalizado hasta las 12 semanas de gestación tras una reforma aprobada por
el Congreso local en octubre de 2024, expone:
Tratar el
aborto como un tema de salud es reconocerlo como salud integral, con
acompañamiento psicológico y sin barreras de acceso. El aborto seguro y
acompañado con personal calificado no genera traumas. Lo que genera trauma es
negarlo o hacerlo bajo condiciones inseguras.
Joselyn Rivera
Vilchis, doctora en León, Guanajuato, donde en junio último fue rechazada una
iniciativa para despenalizar el aborto voluntario, insistió: “Criminalizar el
aborto es criminalizar la pobreza. Es no reconocer todo lo que viven las
mujeres. A escala nacional tenemos la tasa más alta de natalidad en
adolescentes de todos los países de la OCDE”.
Marau Basilio
Roblero, ginecobstetra de Tlaxcala, advierte que criminalizar el aborto como
delito es tratar a las mujeres como delincuentes, “tratarlo como un tema de
salud es reconocer su derecho a una atención segura, integral y acompañada. En
Tlaxcala, uno de los estados donde el aborto sigue penalizado salvo por
causales, el personal médico también vivimos con miedo a ser denunciado por
brindar atención, a perder nuestra licencia, miedo incluso a salvar vidas”.
Estigma y
“evasión” médica
En entrevista
con Proceso, Basilio Roblero, habla de cómo el hecho de que el aborto siga
como un delito en los códigos penales perpetúa el estigma alrededor de las
personas que lo solicitan.
“Es
muy común el estigma de que es una libertina, promiscua, irresponsable, no
sabe planificar teniendo al alcance tantos métodos anticonceptivos, que ejerce
de manera irresponsable su sexualidad, etcétera”, dice.
Sin embargo,
aclara que en su experiencia profesional ha visto a mujeres que solicitan el
aborto ante la incertidumbre de no tener estabilidad de pareja, están en plena
fase desarrollo profesional y no es un momento adecuado para gestar, son
víctimas de violencia de género o de agresión sexual, o porque el feto tiene
algún tipo de malformación o pone en riesgo su vida por alguna patología
previa, entre otras.
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